Don Quijote piensa en buscar un escudero que le sirva en sus próximas aventuras. Finalmente convence su vecino Sancho Panza, un labrador, buen hombre, aunque algo simple. Así, provisto de lo necesario, comienza su segunda salida en busca de aventuras. Pronto se encuentran con una de la más famosas: la aventura de los molinos de viento.
domingo, 3 de marzo de 2024
CAP. VIII
CAP. IX
Recién empezado el libro, en el capítulo VIII, nos encontramos un juego de narradores magistral. De repente, cuando don Quijote, con la espada en alto, arremete contra el vizcaíno se interrumpe bruscamente la narración:
"Como soy aficionado a leer aunque sean los papeles rotos de la calle, tomé un cartapacio de los que el muchacho ofrecía."
Gracias a la curiosidad de ese lector, el manuscrito se salva de envolver piezas de seda, y la novela puede continuar. Este episodio es un juego literario, una ficción urdida por Cervantes como parodia del recurso del manuscrito encontrado que tanto abunda en las novelas de caballerías. Sin embargo, la imagen del chiquillo que vende papel usado por los comercios de la calle Alcalá tiene el aroma de la vida cotidiana, y deja vislumbrar una realidad paralela en la que nuestro gran clásico pudo haber sido destruido hoja a hoja en una anónima sedería de Toledo.
CAP. IV
En su primera intervención como caballero, don Quijote, que se presenta como "el desfacedor de agravios y sinrazones", se impone como aventura la protección de los débiles: Andrés, un joven de 15 años, está siendo golpeado por su amo debido a la pérdida de varias ovejas. Don Quijote insta al caballero (labrador) a pagar la deuda contraída con el chico. Sin embargo, en cuanto don Quijote se aleja, el joven cobrará redoblados los golpes de su amo.
CAP. III
Finalmente, sale de su casa sin ser visto en busca de aventuras. Se hace armar caballero en la primera venta o posada a la que llegó (y que él imaginaba era un castillo), en una ceremonia burlesca y ridícula:
(El ventero) trajo luego un libro donde asentaba la paja y cebada que daba a los arrieros, y con un cabo de vela que le traía un muchacho, y con las dos ya dichas doncellas, se vino adonde don Quijote estaba, al cual mandó hincar de rodillas; y leyendo en su manual (como que decía alguna devota oración), en mitad de la leyenda alzó la mano, y dile sobre el cuello un buen golpe, y tras él, con su misma espada, un gentil espaldarazo, siempre murmurando entre dientes como que rezaba. Hecho esto, mandó a una de aquellas damas que le ciñese la espada, la cual lo hizo con mucha desenvoltura y discreción, porque no fue menester poca para no reventar de risa a cada punto de las ceremonias.
CAP. I
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben; aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llamaba Quijana. Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.
Las causas de su locura y las consecuencia de todo ello.
En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura (libros de caballerías), que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio. Se le llenó la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles; y se le asentó de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas sonadas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.
En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra, como para el servicio de su república, hacerse caballero andante, y irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar aventuras, y a ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos, cobrase eterno nombre y fama.
Esta locura por los libros de caballería le lleva a la resolución de convertirse él también en caballero andante, a semejanza de los protagonistas de su obras, siguiendo uno por uno todos los pasos de la caballería andante:
- Primero, busca unas viejas armas de sus bisabuelos.
- A continuación, se pone un apelativo propio de caballero y da nombre a su viejo caballo (Rocinante):
Al fin le vino a llamar Rocinante, nombre a su parecer, alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín (...) Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quizo ponérsele a sí mismo; y en este pensamiento duró ocho días, y al cabo se vino a llamar don Quijote. (...) Don Quijote de la Mancha, con que, a su parecer, declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della.
- Busca entre las mozas de la zona, una dama a la que servir (Aldonza Lorenzo, llamada por él "Dulcinea del Toboso").
jueves, 1 de febrero de 2024
GUÍA DE LECTURA: EL QUIJOTE
2ª lectura: CAP. IV-VIII. Regreso a casa y segunda salida con su escudero.
3ª lectura: La aventura de los rebaños de ovejas.
4ª lectura: La aventura en la venta: los odres de vino.
5ª lectura: Regreso a casa y promesa de una nueva salida.
Tras su desafortunada estancia en la venta, don Quijote recibe la visita de dos vecinos de su pueblo: son el Cura y el Barbero. Ambos han sido enviados por su sobrina y el ama de llaves, preocupadas por su ausencia. Cuando lo encuentran, traman un plan para hacerlo regresar a casa: fingen un encantamiento a nuestro caballero y aprovechan para encerrarlo en una jaula colocada en un carro tirado por bueyes.
Lee y resume a continuación, el siguiente fragmento donde se narra la llegada a casa y que da final a la Primera Parte del Quijote:
viernes, 1 de diciembre de 2023
COMENZAMOS CON SINTAXIS
¿Para qué sirve la sintaxis?
Voy a tratar de daros una respuesta muy práctica y visual:
Las ideas dentro de vuestra mente presentan más o menos esta apariencia:
Sin embargo, vuestras ideas, cuando os comunicáis con los demás, deben ser expresadas así:
Pues bien, el paso entre una y otra imagen, viene a ser la sintaxis. Es decir, es un molde bien organizado y estructurado (en forma de sintagmas y oraciones), donde caben perfectamente nuestras estupendas, pero enrevesadas, ideas. Así es como funciona esto del lenguaje.
Si os gusta más una comparación futbolística, os propongo este artículo de Juan José Millás, Oraciones:
"No sé mucho de fútbol, pero me parece que llevar el balón desde una portería a la contraria e introducirlo entre sus palos se parece mucho al proceso de construcción de una oración compleja. Cuanta más larga es la frase (o la jugada), más necesarias son las emociones y las reglas sintácticas. No basta con elegir bien los sustantivos y los adjetivos. Las conjunciones y las preposiciones, pese a su aparente modestia, son piezas tan esenciales como la rótula en la pierna o el codo en el brazo..."
Pues bien, exprimiendo esta comparación, podemos decir que vosotros contáis ya con buenos jugadores (sustantivos, verbos, adjetivos...), pero debéis practicar aún las relaciones que permitan combinar la pelota y llevarla de una portería a otra (expresar realmente aquello que pensáis). Vosotros debéis ser los entrenadores, para colocar a cada jugador (sintagma o palabra) en su puesto de defensa, portero, delantero..., y así hacerle cumplir la función para la que está destinado. Cuantas más estrategias y jugadas conozcáis y podáis poner en práctica, mucho mejor será vuestra comunicación.
De eso va la sintaxis.
Ah, y no olvidéis que para analizar sintácticamente habréis de aportar siempre una doble información (morfológica y sintáctica):
- Morfológica: ¿Quién eres? ¿Cómo te llamas?
Ej. Me llamo Bellingham o Me llamo S.Nominal.
- Sintáctica: ¿De qué posición juegas? ¿Qué función cumples?
Ej. Juego de delantero o Funciono como Sujeto.
¡A por ello!







