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martes, 18 de octubre de 2022

TALLER DE REFUERZO: BÉCQUER

 


1ª Lectura: LEYENDAS, Gustavo Adolfo Bécquer

-Vamos a leer la leyenda de Bécquer titulada Los ojos verdes. 

-Tras comentarla, conoceremos un poco mejor las características de las Leyendas. 

-Finalmente, y aprovechando que se acerca Halloween, vamos a escribir por parejas una leyenda, siguiendo los elementos de un texto narrativo y tomando como modelo las Leyendas de ambientación romántica de Bécquer. 


2ª Lectura: RIMAS, Gustavo Adolfo Bécquer

- Seguimos con Bécquer; en este caso vamos a leer una de sus rimas, concretamente la Rima XLII.

- Tras su lectura, averigua a qué parte de las Rimas corresponde. 

- Finalmente, vamos a realizar un ejercicio creativo: trata de adivinar la historia que rodea a este poema, inventa personajes, describe la situación... Al final de la historia copia unos versos pertenecientes a las siguientes rimas, donde Bécquer muestra ya los sentimientos propios de la ruptura amorosa. 

- Redactadlo por parejas y lo compartiremos en clase. 


domingo, 9 de octubre de 2022

COMENTARIO DE LAS RIMAS

COMENTARIO DE LAS RIMAS, Bécquer


Selecciona un poema de la pequeña antología de Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer que encuentras en este blog. A continuación, coméntalo siguiendo este modelo:

  1. CONTENIDO: Señala el tema del poema (¿de qué trata?) y resume su contenido (lee verso a verso, tratando de explicar qué dice cada uno de ellos). ¿En qué parte de la obra a la que pertenece incluirías este poema? ¿Por qué? 
  2. ESTILO: Comenta el estilo, es decir, cómo ha empleado el autor el lenguaje para destacar el contenido. Para ello señala y explica los principales recursos estilísticos o figuras literarias y lo que tratan de destacar o expresar (símbolos, paralelismos, comparaciones, metáforas, exclamaciones, interrogaciones retóricas, puntos suspensivos…). 
Aquí tienes un ejemplo: 

Rima XLI 
Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o abatirme!…
¡No pudo ser! 

 

Tú eras el Océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén
¡tenías que romperte o que arrancarme!…
¡No pudo ser!

 

Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque…
¡No pudo ser!

COMENTARIO 

La Rima XLI pertenece a Gustavo Adolfo Bécquer, poeta español de la segunda mitad del siglo XIX. 
En él desarrolla el tema de la frustración amorosa o amor imposible, muy propio del Romanticismo. Concretamente, expone los motivos de la ruptura amorosa, como un sentimiento sincero y muy personal, algo característico del Posromanticismo, movimiento en el que situamos a Bécquer. 

En las dos primeras estrofas, utiliza diferentes imágenes (metáforas) tomadas de la naturaleza (como les gusta a los románticos) para describir las personalidades fuertes y orgullosas de ambos: huracán, alta torre, océano, enhiesta roca
Además, en ambas estrofas utiliza la misma estructura (anáfora y paralelismo, reforzados por la exclamación) para destacar el choque que se produce entre ambos (ej. ¡Tenías que estrellarte o…! / ¡Tenías que romperte o…!) No obstante, mediante los puntos suspensivos, se sugiere un posible final. El último verso, sin embargo, es contundente: se trata de un verso corto y en tono exclamativo (muy frecuente en la poesía de Béquer para resumir y sintetizar el tema: (¡No pudo ser!) Es decir, el orgullo es la causa directa de este amor imposible. 
La última estrofa vuelve a emplear la estructura paralelística y, además, el quiasmo, para marcar la antítesis entre el TÚ y el YO. 
Finalmente, introduce una nueva metáfora de larga tradición, ligada al tópico iter vitae: la senda estrecha, insistiendo así en el tema de la ruptura amorosa. 

Por todo ello, podemos decir que esta rima se sitúa en la tercera parte del poemario Rimas, pues recoge el momento de la ruptura amorosa fruto del orgullo y, por lo tanto, el desengaño ante el amor. 




miércoles, 18 de octubre de 2017

GUÍA DE LECTURA: Leyendas, Bécquer.

Esta es la selección de Leyendas para el próximo control de lectura: Los ojos verdes, El rayo de luna, El monte de las Ánimas, Maese Pérez el organista, El beso.


A continuación tienes los principales rasgos de las Leyendas. Ve tomando nota y fijándote en ellos durante tu lectura.

Características de las Leyendas.

DEFINICIÓN. Es una narración de sucesos fabulosos que se trasmiten por tradición como si fuesen históricos. El autor, mediante esa mezcla de realidad (historia) y de fantasía (ficción), traslada sus ilusiones y sus desengaños, su visión romántica del amor y de la creación artística

1.    Estructura.
a)     Presentación o prólogo. El autor (Bécquer) ofrece noticias al lector sobre algunos aspectos de la leyenda, anticipando su contenido. Aparece en 1ª persona.
b)     Leyenda propiamente dicha. Desarrolla temas románticos como el amor imposible, la muerte, la soledad, la locura, la búsqueda del ideal, lo sobrenatural, etc. Se pueden distinguir las tres partes:
-       Planteamiento.
-       Nudo.
-       Desenlace (en muchas ocasiones de carácter trágico).
c)     Cierre a modo de conclusión.  Suele suponer una vuelta a la realidad del autor.
2.  
Narrador.
- 3ª persona. Leyenda. 
- 1ª persona. Prólogo y cierre. 

3.    Temas.
-       Amor imposible. Búsqueda del ideal. Locura. Muerte.
-       El misterio, lo sobrenatural y fantástico. 
-    Lo religioso (la tentación, el pecado, profanación de lugares sagrados, muertos vivientes…)
4.    Personajes.
-       Héroe romántico. Se caracteriza por su aspecto valiente, soñador, rebelde y libre, enamorado, a veces loco, marginado, asocial, independiente, irreverente… Suele ser arrastrado por sus pasiones a un destino trágico.
-       Heroína romántica. Se destacan aspectos de su belleza física (como los ojos, el cabello…) y de su personalidad: es representación de un amor idealizado e imposible: es misteriosa, a veces malvada, diabólica, caprichosa…
5.   Espacio.
-       Se recrea en lugares de la tradición hispánica donde han sido recogidas las leyendas, especialmente ciudades antiguas (Soria, Toledo, Sevilla…).
-       Aparecen los típicos escenarios románticos, propicios para la imaginación y el misterio: la naturaleza salvaje y misteriosa (lagos encantados), lugares solitarios, las ruinas, castillos, edificios religiosos (templos, monasterios…), lugares prohibidos…
6.    Tiempo.
-       Suelen ambientarse en una Edad Media inconcreta, con caballeros, nobles, edificios góticos… Reflejan la evasión temporal de los románticos.
-       La noche: ambientación nocturna con presencia de la luna.

             

lunes, 25 de septiembre de 2017

RIMAS, Gustavo Adolfo Bécquer



Atendiendo a su temática (interpretado como un poemario amoroso), en la actual edición de las Rimas, se pueden distinguir cuatro partes:

1ª Parte (Rimas I-XI):
PRESENTACIÓN DEL POETA  (habla sobre la poesía y sobre él mismo)

2ª Parte (Rimas XII-XXIX):
AMOR CORRESPONDIDO (amor ilusionado, feliz)

3ª Parte (Rimas XXX-LIV):
DESENGAÑO AMOROSO (amor frustrado, sufrimiento por la pérdida del amor)

4ª Parte (Rimas LV-LXXIX):
SOLEDAD Y MUERTE (pesimismo vital, angustia, tristeza, cercanía de la muerte).


A continuación, os dejo una selección de Rimas que leeremos y comentaremos en clase.

Rima IV.
No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas;
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista;
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías;
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista;
mientras la humanidad, siempre avanzando
no sepa a do camina;
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!
Mientras sintamos que se alegra el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan;
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran;
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira;
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas;
mientras exista una mujer hermosa
¡habrá poesía!

Rima VII
Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueño tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay! -pensé-. ¡Cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: «Levántate y anda!»
Rima IX
Besa el aura que gime blandamente
las leves ondas que jugando riza;
el sol besa a la nube en occidente
y de púrpura y oro la matiza;
la llama en derredor del tronco ardiente
por besar a otra llama se desliza;
y hasta el sauce, inclinándose a su peso,
al río que le besa, vuelve un beso.
Rima X
Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman;
el cielo se deshace en rayos de oro;
la tierra se estremece alborozada;
oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas;
 mis párpados se cierran...
¿Qué sucede? 
¡Es el amor que pasa!
Rima XI
-Yo soy ardiente, yo soy morena,
yo soy el símbolo de la pasión;
de ansia de goces mi alma está llena;
¿a mí me buscas? -No es a ti, no.
-Mi frente es pálida; mis trenzas, de oro;
puedo brindarte dichas sin fin;
yo de ternura guardo un tesoro;
¿a mí me llamas? -No, no es a ti.
-Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible;
no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú!
Rima XIII
Tu pupila es azul y cuando ríes
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.
Tu pupila es azul y cuando lloras
las trasparentes lágrimas en ella
se me figuran gotas de rocío
sobre una violeta.
Tu pupila es azul y si en su fondo
como un punto de luz radia una idea
me parece en el cielo de la tarde
una perdida estrella.
Rima XIV.
Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos,
la imagen de tus ojos se quedó
como la mancha oscura, orlada en fuego,
que flota y ciega si se mira al sol.
Adondequiera que la vista fijo
torno a ver sus pupilas llamear;
mas no te encuentro a ti, que es tu mirada:
unos ojos, los tuyos, nada más.
De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir:
cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.
Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer:
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero adónde me arrastran no lo sé.

Rima XVIII
Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol;
hoy la he visto…, la he visto y me ha mirado…
¡Hoy creo en Dios!

Rima XX
Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.
Rima XXI

¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Rima XXIII
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡Yo no sé
qué te diera por un beso!
Rima XXIV
Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan y al besarse
forman una sola llama;
dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan;
dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata;
dos jirones de vapor
que del lago se levantan
y al juntarse allí en el cielo
forman una nube blanca:
dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden…:
eso son nuestras dos almas.

Rima XXX
Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugo su llanto
y la frase en mis labios expiró.
Yo voy por un camino: ella, por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún, ¿por qué callé aquel día?
Y ella dirá ,¿por qué no lloré yo?
Rima XXXV
¡No me admiró tu olvido! Aunque de un día,
me admiró tu cariño mucho más;
porque lo que hay en mí que vale algo,
eso... ni lo pudiste sospechar.
Rima XXXVIII
Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?
Rima XLI
Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o abatirme!…
¡No pudo ser!
Tú eras el Océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén
¡tenías que romperte o que arrancarme!…
¡No pudo ser!
hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque…
¡No pudo ser!
Rima XLIV
Como en un libro abierto
leo de tus pupilas en el fondo.
¿A qué fingir el labio
risas que se desmienten con los ojos?
¡Llora! No te avergüences
de confesar que me quisiste un poco.
¡Llora! Nadie nos mira.
Ya ves; yo soy un hombre... y también lloro.
Rima LIII
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...
¡esas... no volverán!.
Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar, ...
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!
Rima LVI.
Hoy como ayer, mañana como hoy, 
¡y siempre igual! 
Un cielo gris, un horizonte eterno 
y andar... andar. 

Moviéndose a compás, como una estúpida 
máquina, el corazón. 
La torpe inteligencia del cerebro, 
dormida en un rincón. 

El alma, que ambiciona un paraíso, 
buscándole sin fe, 
fatiga sin objeto, ola que rueda 
ignorando por qué. 

Voz que, incesante, con el mismo tono, 
canta el mismo cantar, 
gota de agua monótona que cae 
y cae, sin cesar. 

Así van deslizándose los días, 
unos de otros en pos; 
hoy lo mismo que ayer...; y todos ellos, 
sin gozo ni dolor. 

¡Ay, a veces me acuerdo suspirando 
del antiguo sufrir! 
Amargo es el dolor, ¡pero siquiera 
padecer es vivir!


Rima LXVI
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.




Rima LXIX.
Al brillar un relámpago nacemos,
y aún dura su fulgor cuando morimos;
¡tan corto es el vivir!

La Gloria y el Amor tras que corremos
sombras de un sueño son que perseguimos;
¡despertar es morir!