viernes, 7 de octubre de 2016

FINIS MUNDI, Laura Gallego. Guía de lectura.


Para ir preparando el control de Finis mundi, aquí tienes algunas cuestiones sobre las que reflexionar tras su lectura.

- A propósito del título...
Laura Gallego, en su página personal, nos cuenta que el título está en latín porque quería que pareciese sacado de uno de los pergaminos que lee el protagonista y revela que fue su madre quien lo eligió a partir de la idea del supuesto fin del mundo. ¿Qué significa?
- Elementos de la narración: Como en toda novella, debemos comentar los cinco elementos de la narración.
1. Historia. Trata de resumir los hechos brevemente. Para ello, puedes seguir este guión:
- Planteamiento (presentación de situación y personajes)
- Nudo (desarrollo de los hechos más significativos). En esta novela, por su extension, puedes indicar las tres partes en que se divide:
            - Eje del Presente.
            - Eje del Futuro.
            - Eje del Pasado.
- Desenlace (solución de todos los conflictos planteados).
2. Personajes. Describe brevemente a los personajes protagonistas, indicando su clase social, oficio…
- Mattius.
- Lucía.
- Michel.
Mattius y Michel constituyen una extraña pareja. Son muy diferentes entre sí. ¿Crees que se complementan?
Ten en cuenta también a los personajes secundarios, especialmente a los antagonistas (Cofradía de los tres ojos)
3. Espacio.
Esta es una novela itinerante, los personajes recorren diversos lugares significativos de la Europa medieval.
Recuerda especialmente los lugares donde se encuentran los distintos ejes.
Se le da protagonismo también al Camino de Santiago, que ya veremos también en clase como eje cultural.
4. Tiempo.
Finis mundi es una novela histórica.
Los hechos narrados se desarrollan durante tres años. ¿Concretamente en qué época (la hemos estudiado extensamente en clase)?
 ¿Qué tiene de significativa esa fecha en los acontecimientos que se cuentan?

5. Narrador. ¿Qué persona gramatical utiliza el narrador? ¿Crees que es un narrador omnisciente?

- Otros temas sobre los que reflexionar:
1. Las lenguas medievales.
Mattius es una persona que conoce muchas lenguas. Cuando Michel le pregunta, el juglar le responde:
— Éste, el francés, el occitano, el castellano, el griego, el galaico, el toscano...– enumeró el juglar-. Y alguno más que me dejo, seguramente. Chapurreo un poco el turco y el árabe. Pero no sé latín- sonrió-. Curioso, ¿eh? El latín, esa lengua vuestra que se habla en todas partes y en ninguna. (p. 47-48).
Efectivamente, el latín era, en la Edad Media, la lengua que servía para el intercambio cultural, aunque el latín hablado fuese muy diferente (latín vulgar) y evolucionase posteriormente a las lenguas romances que hoy conocemos.
Como nuestros protagonistas son muy viajeros, en la obra aparecen palabras y frases de las zonas que visitan y que pertenecen a algunas de las lenguas antes citadas. Michel es el experto en latín, porque era la lengua de comunicación para todas las personas cultas, que ya nadie hablaba pero se mantenía viva gracias a su enseñanza en los conventos. Mattius, por el contrario, conoce bien las lenguas vernáculas que habla el pueblo llano, particularmente las romances (procedentes del latín).
2. La situación de la mujer en la Edad Media.
3. Las creencias y profecías.
4. Las brujas.
5. Los druidas y el Círculo de piedra.
6. Los juglares. Reflexiona sobre estas cuestiones:
    ¿Cómo se agrupaban los juglares y qué relación guardaban? 

    ¿Cuál era el carácter de los juglares? ¿Qué conocimientos debía poseer? 

    ¿Qué función cumplían principalmente los juglares? 

    ¿Qué era una sesión de juglaría? ¿Cuánto duraba y cómo se llevaban a 
cabo? 
    Recuerda este fragmento:
 «La voz de Mattius transportaba a aquella gente humilde hacia otros mundos, otras eras, donde los héroes impartían justicia, donde todo acababa bien, donde no se pasaba hambre y siempre había alguien para vengar los agravios.» (p. 41-42).

- Opinión personal. Tal y como hemos visto para las lecturas voluntarias, puedes reflexionar sobre los siguientes aspectos:

 - Si te ha gustado o no, en general, y por qué 
- Si te parece interesante, divertido, aburrido, inquietante, intrigante, absorbente, impactante, ameno, lento, original, sorprendente, previsible... Si te ha enganchado o no y por qué…
- Qué es lo que más te ha gustado y qué menos (puede ser desde algún aspecto general a algún pasaje concreto, el argumento, los personajes, la lengua que emplea, personaje...)
- Cuál de los temas que trata (la amistad, los recuerdos, las relaciones familiares; el amor; la guerra; el amor imposible; el reflejo de otros países, paisajes y culturas; el reflejo de acontecimientos históricos; la xenofobia; la ecología...) te parece más interesante o atractivo y por qué.
- Puedes criticar o comentar algún aspecto concreto (un pasaje impactante, algo que no te ha terminado de convencer; un detalle que te haya resultado curioso, tu personaje favorito...)
- Si te identificas con algo del libro y por qué.
- Qué cambiarías, qué quitarías, qué añadirías y por qué.
- Ste ha descubierto algo que no te habías planteado, si te ha hecho reflexionar sobre algún tema…
- Si conoces alguna situación real parecida en algo, o si te recuerda a algún otro libro, película o serie de TV (puedes compararlos, decir si te parece muy diferente, si es mejor o peor y por qué...)
- Si crees que el libro critica algo, o trata de transmitir algún mensaje, o dar una visión de la vida o la sociedad, también puedes comentarlo.
- Si has leído algún otro libro del mismo autor, también puedes comparar, o comentar si se parecen, son diferentes, cuál es mejor, por qué, etc.
- Puedes señalar a quién recomendarías este libro y por qué, (o a quién no se lo recomendarías).

  - Ponle una nota de 0 a 10.

miércoles, 5 de octubre de 2016

DE CUENTO

Ahora que vamos a empezar con los cuentos de El conde Lucanor, no está de más que recordemos uno de los modelos en el que se inspira (Las mil y una noches). Su protagonista, Sherezade, así como su estructura siguen repitiéndose en cuentos actuales como este:

IMAGÍNATE QUE TE QUIERO.

El graffiti, con una horrenda caligrafía y sin ningún afán artístico, pudo ser leído por todos al llegar aquella mañana a las puertas del instituto:

IMAGÍNATE QUE TE QUIERO

La sorpresa fue mayúscula. El instituto siempre había estado libre de pintadas, lo cual era un misterio porque en la ciudad proliferaban en cualquier pared libre que tuviera más de un metro de ancho.
 -Verás cuando lo vea el dire.
-¿A quién se le habrá ocurrido?
-Ya ni aquí nos libramos.
-¡Qué romántico!
-¡Qué mal gusto!
-A mí, seguro que me lo han escrito a mí.
Mario escuchaba los comentarios mientras se dirigía a clase y aún allí el tema siguió presente, desde el saludo del profesor, abominando de los salvajes que se dedicaban a destrozar la estética de la ciudad, hasta los cuchicheos de Silvia, que le interesaban bastante más que las opiniones de su profe de Matemáticas.
-¿Quién habrá sido? ¿Por qué lo habrán escrito?
Mario no perdió la oportunidad. Desde que empezó el curso y se fijó en Silvia, esperaba cualquier excusa que le permitiera acercarse a ella, y desde luego no le había pasado desapercibido el afán de enterarse de todo que tenía la muchacha, esa bendita curiosidad que él iba a aprovechar.
-No es difícil de imaginar.
-¿Que no? ¿Qué imaginas tú, Mario? El profesor ya había empezado la clase, así que Mario susurró: "luego, en el recreo". Le encantó ver a Silvia inquieta las primeras horas de clase y dirigiéndole miradas urgentes que le indicaban que había conseguido captar su atención y que estaba esperando ansiosamente el recreo.
-Mira, no hay más que fijarse en la letra y en el tipo de tinta. No todo el mundo va con sprays marrones en los bolsillos -sentado en la escalera de la entrada, Mario tenía un pequeño auditorio interesado en sus palabras aunque él sólo miraba a Silvia-. La letra es malísima y desigual. El color nada llamativo, poco artístico, así que tiene que ser alguien que no ha hecho un graffiti en su vida. Además, si os fijáis, parece que iba a seguir escribiendo; tiene el aspecto de una pintada incompleta. Igual pasó alguien, o tuvo miedo de que lo vieran o la persona a la que escribía le dijo que no hacía falta que siguiera.
-Entonces, ¿tú piensas que es un hombre? -le preguntó Silvia.
-Yo creo que es un chico joven, como nosotros. Creo que pasa por aquí delante habitualmente, con su novia en la moto.
-¿Por qué en la moto?
Mario continuó con su hipótesis.
-No sé, lo imagino así. El graffiti es precipitado, no es bonito. Parece que ha elegido el instituto porque le cogía de paso, porque era la pared más cercana en aquel momento. Ni siquiera parece haberle importado que el color marrón destaque poco sobre los ladrillos rojos. Creo que estaba peleando con su novia, que peleaban habitualmente. Que ella desconfiaba de su cariño y que él, para demostrárselo, decidió hacer algo extraño en él: buscar cualquier pintura, saltar la valla de un edificio público, pintar... Primero pensó escribirle una declaración de amor, pero luego pensó en un reto y lo hizo allí, delante de ella, adelantándole las palabras que iba a escribir. Ella no lo dejó terminar. Creo que la sorprendió el gesto, que la conmovió. Puede que por algún tiempo abandone sus dudas, que lo mime...
Cuando Mario suspendió su discurso, el grupito reaccionó sorprendido.
-Hijo, qué imaginación -soltó una de las amigas de Silvia. Ésta parecía extasiada. Dirigió una mirada soñadora a las motos aparcadas en la puerta. La gente había empezado a abandonar el patio y a dirigirse a las clases. Mario oía retazos de conversaciones con los temas habituales y sonrió ligeramente. Se alegró de que Silvia pareciera ser la más interesada en el graffiti, en la historia del graffiti. Hubiese preferido que estuviera más interesada en él que en sus historias, pero a falta de pan...Al día siguiente la pintada seguía en su sitio. Mario, en el recreo, volvió a sentarse en las escaleras, en el mismo sitio del día anterior, deseando que Silvia acudiera, dispuesto a inventar cualquier historia para ella. Y no supo si fue la fuerza de su deseo, pero antes de acabarse el bocadillo apareció con una de sus amigas.
-Mario, la historia que nos contaste ayer... ¿es que tú conoces a esa gente?
-No, Silvia, no los conozco. A veces he visto por el barrio alguna pareja en moto, a veces los he oído discutir. Lo demás lo he imaginado. Uno puede imaginar cualquier cosa. Algunas noches también he visto a dos chavales que corren por aquí. Imagínate que uno de ellos se ha enamorado del otro pero que tiene miedo de decírselo porque sabe que sus preferencias son distintas a las suyas.
-¿Un marica?
-¿Por qué no? Llevan mucho tiempo compartiendo esos entrenamientos nocturnos. Hablan de competiciones, miden tiempos, comparten información. Uno de ellos no tiene ni idea de lo que siente el otro; ni siquiera sospecha que sea homosexual. Y éste, cada vez más atenazado por su secreto, decide hacérselo llegar, de alguna manera. Una noche lleva riñonera y un spray, salta la valla, pinta y sigue corriendo. El amigo se queda estupefacto. Primero, de verlo alejarse y saltar. Va a preguntarle qué es lo que está haciendo pero lee la pintada y se queda mudo. Piensa en silencio y sólo le dice que está loco. No se atreve a preguntar nada. Empieza a sospechar y a atar hilos sueltos. Le da miedo hablar, perder a su compañero de entrenamientos y ni siquiera sabe si al día siguiente va a ser capaz de salir a correr con él.
-Seguro que lo manda a hacer puñetas -a la amiga de Silvia el comentario le ha salido del alma.
-Yo anoche los vi correr -afirma Mario sonriendo. Silvia lo mira con una mezcla de desconfianza, sorpresa e interés. ¿A qué está jugando Mario?. Ayer le cuenta una historia romántica preciosa y hoy sale con este extraño rollo de los corredores. Pero Mario no le da tiempo para que pregunte nada; prácticamente la deja con la palabra en la boca y le dice que tiene que irse a clase, que el recreo hace cinco minutos que ha terminado. Luego, en clase, él está tan atento como siempre a las explicaciones de los profesores, o al menos eso parece.
El tercer día después del graffiti, Mario encuentra a Silvia cuando él llega a las escaleras. Ella se le ha adelantado y está allí con su amiga del día anterior.
-Venga Mario, te estamos esperando. No te nos escapes como ayer. Explícanos de verdad qué sabes tú del graffiti.
Mario sonríe verdaderamente divertido. Nunca pensó en un éxito tal.
-Pues sí que sé la historia de verdad, pero no sé si debo contarla. Ha llegado hoy a mis oídos por casualidad, de la manera más extraña.
-Venga Mario, no seas así, enróllate.
Mario mira alrededor por comprobar si alguien escucha pero los demás están en lo suyo.
-El graffiti lo ha hecho un profesor -dice, y calla observando las miradas incrédulas de las dos amigas-. Se ha enamorado de una compañera. Ella está casada, pero es muy fantasiosa y él ha pensado que podía ser una manera divertida de atraerla. Ella se ha enfadado mucho cuando él se lo ha dejado caer, pero da la impresión de que ha logrado un primer paso. Parece increíble.
-¿Y quiénes se supone que son los dos profesores? -pregunta Silvia inquisidora.
Mario vuelve a mirar alrededor y baja un poco la voz.
-El de Matemáticas..., y la de Ética.
A sus palabras le responden dos sonoras y estruendosas carcajadas.
-Eres el colmo. ¡Qué embustero! ¿Es que no nos vas a decir la verdad?
-El de Matemáticas... y la de Ética... ¡Venga ya!
Las muchachas lo miran y vuelven a reírse; ¡este Mario! Luego se marchan escaleras arriba. Mario las mira. Mira sobre todo la espalda de Silvia, la melena de Silvia. Oye su risa. No sabe si ella va a volver a buscarlo mañana. No sabe, si vuelve, qué historia va a contarle mañana. Sí sabe que no va a atreverse a contarle la historia de verdad, esa que ella no puede imaginar. Que él, hace tres noches, saltó una valla por pensar que tenía la remota posibilidad de intrigarla y poder convertirse en la pobre imitación de Sherezade que ahora era.
Mario sonríe. ¿Qué va a hacer si no?
Arriba, en el muro de ladrillos, y por orden del director, el señor de mantenimiento está rociando la pintada con un buen chorro de disolvente.


domingo, 2 de octubre de 2016

EL CEMENTERIO DE LOS INGLESES, José María Mendiola



Para preparar la lectura de El cementerio de los ingleses, además de las indicaciones que daremos en clase, puedes reflexionar sobre las siguientes cuestiones y ver qué tal has comprendido la novela.


1. ¿Qué es el Cementerio de los Ingleses? ¿Dónde se encuentra? (p. 7) ¿Qué caracteriza este cementerio? (p. 8) ¿Qué frases podemos encontrar esculpidas en sus piedras? (p. 8).
2. ¿Quién es Pablo? ¿Por qué están preocupados sus padres? (p. 9) ¿Qué sucede con la llegada de las vacaciones? ¿Qué hace Pablo? (pp. 10-11).
3. ¿Qué llama la atención de Pablo mientras lee? (p. 11) ¿Qué sucede cuando Pablo pisa la rama? (p. 14).
4. Virginia le dice a Pablo que no es del lugar. ¿De dónde es? (p. 16).
5. ¿A quién busca Virginia en el Cementerio de los Ingleses? (p. 16)
6. ¿Qué le propone Virginia a Pablo visitar en San Sebastián? ¿Con qué intención? (p. 17).
7. ¿Cuál es el misterio al que se refiere Virginia? (p. 17-18)
8. ¿Quién es Wilharn Turner? (p. 16)
9. ¿Quién es el señor Ordizia? Descríbelo (pp. 20-21).
10. ¿Cómo se encuentra el documento que buscaban en el Museo de San Telmo? ¿Qué se relataba en él? Resúmelo brevemente (pp. 20-26).
11. ¿Cómo acaba el documento? ¿A qué se debe? (p. 26).
12. ¿En qué época se sitúa la novela? (p. 28).
13. ¿Dónde se aloja Virginia durante su estancia en San Sebastián? ¿Cómo reaccionan los padres de Pablo ante su presencia? (pp. 28-29).
14. ¿Quién es Sarah? ¿Qué historia le narra a Virginia? (p. 29).
15. ¿Dónde adquiere el padre de Turner la gema? ¿Qué propiedades se le atribuían a la piedra? (p. 30)
16. ¿Qué hecho sucede en Ayete? (p. 31) ¿Quién cuida a Turner de sus heridas? ¿El amor de Turner era correspondido? ¿Cuál era la pasión de Corito? (p. 32) ¿Qué hace Corito para poseer la gema?
17. ¿Consiguen Turner y Corito huir a Inglaterra? ¿Cómo acaba la historia de amor de Turner? (p. 34).
18. ¿Quién le dice a Virginia que la historia que ha contado sobre el soldado Turner es falsa? ¿Qué poderes tiene Virginia? ¿Quién puede conocer la verdad? (p. 41).
19. ¿Quién es el Ciego de las Coplas? (p. 42) ¿Con qué nombre se conoce en San Sebastián al Monte Urgull? ¿Por qué se le llama así? (pp. 42-43).
20. ¿Cómo conoce el Ciego de las Coplas la historia del soldado Turner? (p. 44).
21. ¿Cómo acaban Wilharn Turner y Corito según el Ciego de las Coplas? (p. 56).
22. Tras el relato que realiza el Ciego de las Coplas, Pablo y Virginia regresan a la casa de Pablo. Allí ambos jóvenes analizan la situación. ¿Qué tres sucesos o hechos hacen que Virginia sienta la necesidad de investigar este misterio? (p. 60).
23. ¿De qué personaje sospechan Pablo y Virginia? ¿Por qué? (p. 63).
24. ¿Qué descubren los dos jóvenes sobre el documento en su segunda visita a la biblioteca? (p. 66) ¿Qué propone Pablo a Virginia hacer por la noche para intentar llegar a la verdad? (p. 67) ¿Descubren algo? (p. 70).
25. ¿Cómo acaba el relato del documento hallado en la biblioteca? Según este documento, ¿cómo supones que muere Wilharn Turner? (pp.71-75)
26. ¿Qué hacen Pablo y Virginia tras la lectura del documento? ¿Quién aparece también allí? (pp. 77-79) ¿Qué busca realmente Ordizia?
27. ¿Qué halla Ordizia en la vitrina del camarín? (p. 83).
28. ¿Qué información encuentran en el diario de Corito? ¿Se salva el soldado inglés o muere a manos de Aitor? (pp. 88-90).
29. ¿Qué sucede en el puerto momentos antes de subir Virginia al barco que la trasladará a su país? (pp. 92-93).
30. ¿Cómo acaba la historia? (pp. 96-97).

Además, en clase, indicaremos cómo se realizan resúmenes, descripciones de personajes y de paisajes, formas de expresar la opinión personal, etc.

Por ejemplo, puedes ir pensando en cómo realizar una descripción de El cementerio de los ingleses.