martes, 12 de mayo de 2026

LO QUE SÉ DEL SILENCIO. Capítulo final

 Como quien recupera la salud tras un largo período de enfermedad y convalecencia, así voy recobrando las esperanzas y la autoestima. Me he perdido a mí misma y es muy difícil traerme de vuelta. Se trata de un proceso lento, pero cuento con mucha ayuda. 

Mi madre regresó a comienzos del verano pasado y está mucho mejor. Sin embargo, ahora vivo con mi hermano. Él me recuerda a diario que el dolor es pasajero. Y lo mismo sucede contigo, Delia: somos todavía muy jóvenes. Sería absurdo pensar que nos olvidaremos de esto, pero debemos creer que nos hará más fuertes, más comprensivas, más valientes. Merecemos una segunda oportunidad y confío en que ambas la tendremos. 

Queda mucho por delante. Espero, de todo corazón, que tengas suerte en la vida y me alegro de que Marcos y tú estéis juntos. Es de Marcos de quien guardo mejor recuerdo, más incluso que de Yago. Creo que era el chico más especial de todo el instituto. Pero nunca se fijó en mí de verdad. Creo que, ya entonces, Marcos sentía algo por ti. Me alegro de que estéis juntos. 

Hace unos días, tras leer tu blog, me hice un tatuaje en el hombro izquierdo. Un laberinto sobrevolado por una bandada de pájaros. Libres, viajeros, efímeros. Como la propia vida. 

Espero que romper tu silencio te ayude a encontrar la salida que estás buscando. 

O, aún mejor, que te encuentres a ti misma. 

Hasta siempre. 

Silke. 

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